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Por un biocombustible renovable
Docentes y estudiantes de Ingeniería de la UBA
desarrollaron una planta para elaborar un combustible menos
contaminante. El objetivo es transferir tecnología a pequeñas y medianas
empresas. Es pequeña en comparación con una planta modelo industrial.
Sin embargo, el tamaño, en este caso, es lo de menos. Alumnos y docentes
de la Facultad de Ingeniería de la UBA crearon una planta piloto,
totalmente automatizada, para fabricar biodiésel, un combustible
renovable a base de productos naturales, menos contaminante que la nafta
y el gasoil. Los objetivos del proyecto son mejorar el proceso de
producción del combustible y fomentar su utilización en una sociedad
cada vez más preocupada por el medio ambiente. El programa, a cargo del
Grupo de Energías Renovables (GER) del Departamento de Mecánica de la
facultad, surgió en 2003 como un proyecto de investigación y docencia.
Después de tres años de trabajo, la planta está lista para mezclar las
primeras sustancias. El biodiésel se utiliza desde hace años en las
estaciones de servicio de Alemania y Francia, entre otros países
europeos. En Argentina ya se aprobó la ley que dispone cortar el gasoil
con un 5 por ciento de biodiésel. Será obligatorio dentro de tres años.
La planta nació “para contribuir y promover la utilización de
combustibles alternativos, desarrollar y transferir tecnología, difundir
los resultados obtenidos y capacitar a futuros profesionales en el tema
de combustibles ‘amigables’ con el medio ambiente”, explica a Página/12
Daniela Romano, ingeniera química y directora del proyecto biodiésel de
la facultad. Con la ayuda de alumnos de la carrera de Ingeniería
Mecánica, Química y Electrónica, diseñar el proceso de obtención en la
planta piloto, a partir de la experiencia adquirida en el laboratorio.
Es que primero se probó con un modelo de planta muy pequeño, construido
con recipientes de vidrio, para ver cómo debería ser el funcionamiento
ideal en el intento por producir el combustible. “Hicimos el diseño
mecánico de cada uno de los recipientes que constituyen la planta
–cuenta–; realizamos algunas pruebas y se construyeron les estructuras.”
“Yo me encargaba de la parte química y ellos (los alumnos), de la
mecánica, así nos complementábamos. Ellos se recibieron porque estaban
haciendo la tesis y, de paso, colaboraban en el proyecto. Ahí fue cuando
me dije: si estamos en una Facultad de Ingeniería, ¿por qué seguir
trabajando en escala de laboratorio con recipientes y material de
vidrio?”, recuerda la docente. En esta planta, ubicada en el quinto piso
la facultad, se pueden fabricar hasta 75 litros de biodiésel. La
construcción llevó su tiempo. La razón de la demora fue que no había, ni
hay, subsidios suficientes como para encarar una construcción pequeña,
pero cara para los bolsillos de alumnos y docentes argentinos. “Como el
subsidio que nos otorgó la facultad es de 6 mil pesos mensuales
–apunta–, desde 2004 hasta 2007, no alcanzaba, la única forma de hacerlo
era pedir ayuda a empresas nacionales e internacionales para que nos
donaran el equipamiento que necesitábamos. Y así fue. Además hay que
destacar que nos ayudaron sin pedir nada a cambio.” Con Romano a la
cabeza, el GER se creó en 2002 para trabajar “combustibles amigables con
el medio ambiente”. La planta se empezó a construir a fines de 2004. El
proyecto de fabricación de biodiésel comenzó en 2003 y terminó en marzo
de este año, cuando la planta quedó casi completa. Aunque en principio
participaron dos alumnos, en total hay unos diez, de las carreras de
Ingeniería mecánica, Ingeniería electrónica, e Ingeniería química,
quienes aportaron y aportan conocimientos, cada uno desde lo suyo. “Hay
una ley aprobada que hace notar que hay una especie de euforia con este
tema. Acá, en el laboratorio de la facultad, se nota, porque desde hace
un año y medio nos llaman de pymes, grandes empresas, personas
particulares, productores agropecuarios, para interiorizarse en el
tema.” Para obtener biodiésel se mezclan aceites vegetales o grasas
animales y un alcohol, que puede ser etanol o metanol. Esas son las dos
materias primas. “El biodiésel es una sustancia que se obtiene
químicamente y la función principal que tiene es la de utilizarse en
motores diésel, comocombustible alternativo, sin necesidad de modificar
el motor del auto. Se puede mezclar con el gasoil o utilizar sólo
biodiésel. La característica principal es que es renovable (ya que se
produce a partir de un cultivo, por ejemplo), a diferencia del petróleo
que no lo es”, detalla Romano. En un futuro cercano, el grupo de trabajo
planea desarrollar técnicas de control durante el proceso de producción,
para asesorar a pequeñas y medianas empresas sobre la obtención de
combustibles seguros y eficientes.
Fuente: Página 12
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