Se lanzó la carrera por producir biocombustibles en Argentina.

Con el disparo de largada que significó la sanción de la Ley de Biocombustibles, se estima que en el 2010 la Argentina pasará a producir 600 mil toneladas de biodiesel para mezclar con gasoil y 160 mil toneladas de etanol para mezclar con naftas.

Para alcanzar estas cifras, varias empresas grandes anunciaron inversiones millonarias en el sector, con el fin de construir refinerías y plantas productoras de biocombustibles. El enorme atractivo de estos proyectos de inversión se debe al aumento en el precio del barril de petróleo y a la paulatina reducción de las reservas mundiales de crudo. 
 
Pero aparte de los incentivos fiscales que brinda la nueva ley (amortización acelerada de las inversiones, reducción del IVA y demás impuestos que afectan a las naftas), ésta posee un aspecto muy interesante que permite mejorar el retorno de los proyectos en estudio. 
 
Se trata de la posibilidad de solicitar certificados de reducción de emisiones de gases contaminantes (CER), más conocidos como bonos de carbono, mecanismo establecido en 1997 a partir de la firma del Protocolo de Kyoto para reducir los niveles de emisión de gases de efecto invernadero por parte de las empresas de países desarrollados. 
 
En ese sentido, la Bolsa de Comercio organizó un encuentro con empresarios y especialistas de la Universidad Nacional del Centro (Unicen, ubicada en Olavarría), para evaluar los requisitos que deben cumplir los proyectos de producción de biocombustibles en caso de querer obtener además los CER, que luego se comercializan en el mercado internacional. 
 
De acuerdo con Gabriel Blanco, investigador de la Facultad de Ingeniería de la Unicen, si bien todavía no existe a nivel mundial una metodología aprobada para el sector de biocombustibles (necesaria para que se aprueben los proyectos y que éstos obtengan CER), ya hay tres en proceso de aprobación para producir biodiesel (y una para etanol que está en proceso de reformulación), lo que implica que pronto estas metodologías estarán disponibles. 
 
De esta forma, el especialista recomendó desarrollar los proyectos argentinos de producción de biocombustibles teniendo en cuenta estos criterios de reducción de emisiones contaminantes.
 
Para ello, ya existen algunos criterios a seguir, que son los que se plantean en las metodologías presentadas, y que también fueron requeridos por la Junta Ejecutiva (organismo de la ONU encargado de aprobarlas). 
 
"Las metodologías exigen (y la junta también) que se tenga en cuenta el balance que se produce no sólo por el hecho de producir biodiesel y reemplazar diesel de origen fósil. Porque la junta pregunta qué se hizo para producir ese biodiesel, si se consumió energía para producirlo, de dónde salió, si se hizo a través de la plantación de girasol, etcétera. Entonces hay que ir para atrás y contabilizar todas las emanaciones que se produjeron para hacer el biodiesel", explicó Blanco. 
 
Un aspecto que hay que considerar a la hora de evaluar un proyecto de estas características es que dentro de una cadena productiva aparecen distintos actores que reclaman por la misma reducción de emisiones. Esto se conoce como "doble conteo", y se trata de incluir a todos los actores para que se repartan los CER obtenidos. 
 
"La función de la Bolsa es crear un mercado y promover la oferta de proyectos, en todo lo que sea biocombustibles, tratamiento de residuos y mejoras energéticas. Tratamos de que en la Argentina se desarrollen proyectos a nivel local. Y una de las cosas que también tratamos de promover es el análisis de alternativas dentro de este mercado", sostuvo Irene Wasilevsky, responsable del Departamento de Investigación y Desarrollo de la Bolsa de Comercio
 
Otra de las actividades que realiza la institución para promover los proyectos de reducción de emisiones de gases contaminantes es la financiación. 
 
Publicado en Infobae.