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La cadena del maíz
argentino ante el desafío de los biocombustibles
La Argentina enfrenta hoy uno de los desafíos más grandes de la
historia: el negocio de los biocombustibles. Nuestro país está en la
actualidad con fuertes posibilidades de participar, y ser
protagonista, de una revolución tecnológica que se encuentra en
gestación. El desafío consiste en aprovechar la oportunidad de
abastecer al mundo con alimentos y energía renovable.
Estimamos, en consecuencia, que debemos insertarnos con firmeza en
esta nueva posibilidad pues quedar afuera sería perder una fuente de
energía vital para nuestro desarrollo futuro. Es por ello que MAIZAR,
como entidad coordinadora de la cadena del maíz, ha asumido el
compromiso de sentar las bases para el desarrollo exitoso del etanol
producido a partir de maíz en la Argentina y quiere cumplir con este
objetivo, mejorando el nivel de vida de nuestra población y creando
oportunidades de educación y trabajo digno para todos.
Pero esto no es tarea fácil, pues resulta fundamental que los
objetivos y políticas públicas y privadas coincidan para alcanzar
los objetivos deseados y se desarrollen los mecanismos de
coordinación necesarios para que todo el conjunto de participantes
logre su máximo desarrollo en tiempo y lugar adecuados.
¿Por qué producir biocombustibles en Argentina?
En tal contexto, el primer interrogante que surge es: ¿Por qué
producir biocombustibles? La respuesta surge al analizar los
posibles destinos de la producción:
o el autoconsumo,
o abastecer el mercado interno y
o proveer al mercado internacional.
- Autoconsumo
La producción de etanol para autoconsumo en Argentina no es
atractiva en el momento actual debido a que gran parte de las flotas
de vehículos nafteros que existían en el pasado se transformaron a
GNC y para el caso de un productor de maíz no es habitual un gran
consumo propio de nafta para reemplazar por etanol.
El caso del biodiesel es distinto ya que existen muchos empresarios
agropecuarios que producen granos oleaginosos y sostienen un alto
consumo de gasoil que sí es posible de reemplazar por biodiesel.
En cualquier caso, el productor debe ser muy exigente con la calidad
del biocombustible que va a suministrarle a su motor, ya que los
daños causados por la utilización de un biocombustible de mala
calidad podrían tener costos de reparación altísimos.
- Mercado Interno
En caso de producir biocombustibles para abastecer el mercado
interno, la ley Nº 26.093 establece que a partir del año 2010, la
totalidad de los combustibles expendidos en territorio Nacional
deberán tener un 5% de biocombustibles en su formulación. En el caso
del gasoil, su corte con biodiesel al 5%, demandaría unos 600 mil
metros cúbicos de biodiesel al año.
En el caso de las naftas, su corte con etanol al 5%, demandaría unos
185 mil metros cúbicos de etanol anuales, para cuya producción
serían necesarias unas 475.000 toneladas de maíz, equivalentes
aproximadamente a la producción de 75.000 hectáreas. De acuerdo a
datos aportados por la SAGPyA, la pasada campaña fueron sembradas
con maíz alrededor de 3 millones de hectáreas, por lo tanto, estas
75.000 hectáreas requeridas no perturbarían sensiblemente aquellas
grandes variables que afectan los negocios del resto de la cadena
del maíz argentino.
De las cifras expuestas, se observa que si bien el volumen de maíz
necesario para cumplir con la ley es interesante, no es una cantidad
que cause una modificación sustancial de la cadena del maíz en
relación a la situación actual. En otras palabras, para 3 millones
de hectáreas sembradas, 75 mil hectáreas más o menos no es algo
significativamente distinto.
- Mercado Internacional
El tercer análisis que debemos hacer para comprender la verdadera
magnitud de este desafío es el mercado internacional de
biocombustibles.
Éste viene madurando día a día, especialmente en los últimos seis
meses. En la última reunión donde estuvimos participando con MAIZAR,
el congreso Biofuels Markets Américas, llevado a cabo recientemente
en Río de Janeiro, observamos por primera vez a los países oferentes
tanto de biocombustibles como de tecnología para producirlos, entre
ellos se destaca especialmente Brasil.
Los países demandantes como Japón, UE, EEUU, India, China, y Rusia,
son cautelosos y demuestran interés debido a que sus legislaciones
les exigen incorporar etanol en mezcla con naftas en un breve
período. En este grupo sucede en casi todos los casos que las
materias primas de propia producción susceptibles de ser
transformadas en biocombustibles son insuficientes para cumplir con
la demanda.
Para comprender la relación de volumen que existe entre el mundo de
las commodities agrícolas -de donde se extraen los biocombustibles-
y el universo de los combustibles usados en el transporte -donde
estos serían utilizados- veamos los datos del "Informe de Movilidad
2005" del Consejo Empresario Mundial para el Desarrollo Sostenible (WBCSD).
Allí se detalla que en el sector de los transportes, el consumo
mundial de combustibles rondará este año los 2.500 millones de
metros cúbicos de gasolina equivalente, de los cuales, alrededor de
un 47% corresponden a naftas, un 30% a gasoil, un 12% a combustible
de aviación y el remanente a otros combustibles -GNC, GPL, etc-.
Según este estudio, el parque automotor, que hoy comprende alrededor
de 900 millones de vehículos, triplicaría su cantidad para el año
2050, mientras que en ese mismo lapso el consumo de combustible solo
se duplicaría, principalmente debido al aumento en la eficiencia en
el uso de los combustibles.
El mundo produce poco menos de 700 millones de toneladas de maíz,
que si fueran transformadas a etanol en su totalidad, alcanzarían
para producir 240 millones de metros cúbicos de etanol, equivalentes
a poco más del 10% del consumo total actual de combustibles. La
producción mundial de aceites vegetales es de 100 millones de
toneladas y si esto fuera en su totalidad a producir biodiesel para
transporte equivaldría a un poco más del 10% del consumo total de
gasoil para transporte, sin incluir el uso de gasoil o fuel oil para
calefacción o motores fijos.
El trabajo "Hechos y Tendencias Hacia el 2050" del WBCSD muestra con
claridad como toda fuente de energía alternativa debe ser
desarrollada para poder cubrir la creciente demanda mundial. Dentro
de ésta los biocombustibles son una pequeña fracción que es
indispensable desarrollar al máximo sin comprometer la alimentación
de una población que crece y aumenta su nivel de vida en forma
global.
El etanol en distintos países
El etanol es el único biocombustible con uso obligatorio en la
mayoría de los países del globo y su producción encuentra su máximo
desarrollo en dos países, Estados Unidos y Brasil, aunque China,
India y la UE están en forma muy acelerada desarrollándola.
En los Estados Unidos está en plena expansión la producción de
etanol fabricado a partir de maíz. En la actualidad, se estima que
la producción de etanol proporciona más de 300.000 puestos de
trabajo en dicho país, entre directos y relacionados, estimulando
muchas áreas rurales. Lo cierto es que la producción de etanol a
partir de maíz en los EEUU crece a razón de un 30% al año,
recientemente han inaugurado su planta de procesamiento número 100 y
en la actualidad hay otras 30 en construcción.
Este año, dicho país destinará alrededor 53 millones de toneladas de
maíz a su producción, valor que por primera vez en la historia
superará al saldo exportable, hecho que está ejerciendo una presión
alcista sobre los precios del cereal. Al mismo tiempo, las
estimaciones indican que con los elevados precios del petróleo esta
tendencia continuaría. Recordemos que EEUU es el primer exportador
de maíz del mundo con alrededor del 65% del mercado.
Las leyes para evitar la contaminación ambiental son muy estrictas
en ese país. La primera fue el "Clean Air Act" -ley de aire limpio-
ha determinado ciertos límites para la emisión de toneladas de gases
de efecto invernadero, luego siguió el reemplazo del aditivo
oxigenante a las naftas MTBE por ETBE producido a partir de etanol y
por último, a partir del 2006, la "Renewable Fuels Standard -leyes
de combustibles renovables" que comienzan a forzar la sustitución de
combustibles fósiles por etanol.
La legislación más reciente ha establecido que para el año 2012,
todos los combustibles fósiles deberán ser cortados con etanol al
10%. Considerando que las 53 millones de toneladas destinadas a
etanol solamente alcanzan para cortar la totalidad de las naftas
consumidas en ese país en un 2,5%, su objetivo de alcanzar un 10% de
corte en la totalidad de las naftas antes del año 2012 va a requerir
de unas 212 millones de toneladas de maíz.
Brasil es desde hace tiempo el líder en Latinoamérica con más de 18
millones de metros cúbicos de etanol producidos en el año 2005. En
respuesta al aumento en el precio del petróleo en la década del 70,
el gobierno del Brasil implemento en el año 1975 el programa
Proalcool para producir etanol a partir de caña de azúcar y así
sustituir el combustible de los automóviles y reducir sus
importaciones de petróleo. Merced a esta política, Brasil logro
adicionalmente, exportar este año 2 millones de metros cúbicos a
excelente precio.
En una conferencia de prensa brindada recientemente, el presidente
de Brasil Luiz Inacio Lula Da Silva afirmó que "Brasil en el siglo
XXI será la primera potencia energética del planeta". Y agregó, que
"Brasil se dispone a aprovechar sus ventajas comparativas en materia
de suelos y producción agrícolas".
En la Unión Europea se ha dispuesto un conjunto de medidas
legislativas y exenciones fiscales para promocionar los
biocombustibles. En un informe reciente, la Comisión Europea señala
que el creciente empleo de biocombustibles supondría numerosas
ventajas para la UE. La legislación establece que en cada estado
miembro deberá comercializarse una proporción mínima de combustibles
renovables. El objetivo es que la totalidad de las naftas y el
gasoil estén mezcladas con biocombustibles al 5.75% antes del año
2011.
En 2004 la UE produjo 1,2 millones de toneladas de cereales y 1
millón de toneladas de remolacha destinados a producir bioetanol, lo
que representa el 0,4% de la producción total de cereales y el 0,8%
de remolacha. El uso de aceite de colza (6 millones de tons) para
fabricar biodiesel ya superó a su uso alimentario y su precio
aumentó alrededor de un 20% en los últimos años. El objetivo de que
la UE alcance un 5.75% de cuota en el mercado de biocarburantes
antes de 2011, exige el cultivo de 17 millones de hectáreas y es un
hecho que no ve a resultar posible lograr el autoabastecimiento.
Entretanto, en China se han impuesto el objetivo que para el año
2020 el 10% del total de combustibles líquidos usados sean
biocombustibles. El parque automotor está creciendo en China a un
23% anual, un ritmo vertiginoso, ya que pasaron de tener 2 millones
de vehículos particulares en el año 1993, a 12 millones en el 2003.
De acuerdo a un estudio realizado por la Universidad Tsinghua, para
abastecer esta demanda, China necesitará 22 millones de toneladas de
etanol y de acuerdo a la productividad potencial solo podría
producir la mitad, por lo que va a necesitar importar unas 11
millones de toneladas. China es el mayor productor asiático, con más
de 1.000 millones de litros anuales, producidos en un 80% a partir
de granos. Ya ha construido la mayor planta del mundo y está
montando otra de mayores dimensiones. Esta situación, genera una
oportunidad muy grande para la Argentina porque China emergerá como
importador de maíz después de ser exportador en los últimos 10 años.
Como crear una cadena de biocombustibles: el cliente, el producto,
el mercado y el precio.
Si de acuerdo a lo expuesto anteriormente, es en el mercado
internacional donde existen las mayores posibilidades para el etanol
Argentino, por volumen y por su potencial crecimiento, el siguiente
paso necesario para un correcto análisis de este negocio implica la
comprensión de cuatro componentes: el cliente, el producto, el
mercado y el precio.
- El cliente
En relación al cliente la primer pregunta que cabe hacerse es
¿Porqué los clientes están decididos a usar biocombustibles?
Lo primero que comprenden hoy los ciudadanos del mundo es que el
consumo de energía es el combustible para el crecimiento y la
necesidad básica para el bienestar económico y social. De acuerdo al
estudio presentado por la WBCSD en la COP 10, para el año 2050, la
población mundial podría aumentar a alrededor de 9 mil millones de
habitantes y, ese crecimiento en la población, sumado a un aumento
en los estándares de vida, conducirán a un substancial aumento en la
demanda de energía para las próximas décadas.
El segundo aspecto a considerar es el de la sustentabilidad
ambiental. En contraste con el brusco incremento en la demanda de
energía que se producirá, para el año 2050, las emisiones globales
de dióxido de carbono a la atmósfera, deberían estar en niveles
similares a las del año 2000, evidenciando además una tendencia
descendente. La atmósfera no resiste más emisiones de dióxido de
carbono y otros gases responsables de provocar el efecto invernadero
y generar el calentamiento global del planeta, amenazando la vida de
todas las especies. La cantidad de dióxido de carbono en la
atmósfera, creció en el último siglo de 280 ppm a 370 ppm,
principalmente debido al uso de combustibles fósiles, pero también
debido a otros factores que están relacionados con el aumento de la
población y el crecimiento del consumo. En este contexto, el mundo
entero explora la posibilidad de disponer de fuentes alternativas de
energía. El proceso para desarrollar combustibles provenientes de
fuentes renovables, que fueran económicamente viables y menos
contaminantes que los de origen fósil, ya había comenzado en la
década del '70, pero se aceleró en la década del '90 al tomarse
conciencia de las consecuencias del efecto invernadero. Una
evidencia de ello fue la reciente ratificación y entrada en vigor
del protocolo de Kyoto, una obligación jurídica que involucra a
treinta y nueve países industrializados a reducir o limitar las
emisiones de los seis gases principales causantes del efecto
invernadero.
El tercer aspecto a tener en cuenta es que los biocombustibles
poseen un gran potencial para dinamizar la inversión, crear nuevos
empleos y generar un mayor valor agregado en la producción
agropecuaria. En las naciones más adelantadas, éstos no son
considerados únicamente desde el punto de vista ambiental sino que
la visión preponderante es que los biocombustibles constituyen una
propuesta ambientalmente apta, con extraordinarias connotaciones
económicas y sociales para los países en desarrollo.
Es por ello que, cada vez es mayor la tendencia mundial a otorgar un
diferencial impositivo a favor de las iniciativas que promocionen el
desarrollo, la producción y el uso de este tipo de combustibles. Las
inversiones en nuevas plantas de producción de etanol, los
desarrollos tecnológicos asociados y los gastos propios de su
producción generan un efecto positivo sobre la economía estimulando
la demanda global, especialmente en las comunidades rurales donde se
localizan las plantas de producción, creando en el área de
influencia nuevos puestos de trabajo. Los biocombustibles son vistos
como un motor para el fomento del desarrollo de las zonas marginales
y son importantes en la lucha contra la pobreza en las zonas
agrícolas más pobres.
En este sentido, es importante tener en cuenta, que los clientes son
extremadamente exigentes respecto de la calidad del producto que,
aunque esté producido en zonas más pobres, debe contar con la misma
calidad con la que hoy nos abastecen los surtidores de las empresas
petroleras más importantes del mundo.
El cuarto es el síndrome del terrorismo, ya que la importación de
petróleo desde los países árabes está asociada a la financiación de
actividades terroristas.
- El producto
El aspecto siguiente a analizar para intentar comprender esta nueva
cadena de biocombustibles, que debe ser eficiente y competitiva, es
el producto, tanto el etanol como sustituto o complemento de la
nafta, como el biodiesel como complemento del gasoil.
Estos dos productos no son idénticos a los que reemplazan y su uso
en los motores poseen algunas características particulares, por lo
tanto, resulta indispensable que en toda la cadena de valor se
investigue cómo maximizar su eficiencia, tanto en la adaptación de
los vehículos por parte de las automotrices, como la logística y el
transporte para evitar su contaminación.
Un aspecto fundamental en relación al producto de un país que
intente ser oferente en el mercado mundial es mantener una oferta
constante durante todo el año. Los quiebres de stock en el mercado
energético son sumamente críticos y, por lo tanto, resulta
indispensable que la materia prima empleada para la elaboración, en
el caso del etanol el maíz, esté disponible en la cantidad
necesaria. Esta cuestión debe ser cuidadosamente planificada ya que
en el caso de la Argentina, debe abarcar desde el productor de maíz
hasta el transporte, acopio, la producción del etanol y su
exportación.
Un aspecto fundamental al analizar un producto en el mercado, y a la
hora de tomar la decisión de elaborarlo o no, es si en el futuro
podrá mantenerse competitivo y disminuirse su costo de producción.
En el caso del etanol, observamos que el maíz, su principal materia
prima, es un cultivo que viene aumentando en gran magnitud su
rendimiento por hectárea y todavía tiene mucho margen de
crecimiento. También son importantes los avances logrados en los
últimos años en los EEUU, el país más avanzado en la producción de
etanol a partir de maíz, en la eficiencia de transformación del maíz
en etanol, obteniéndose rendimientos cada vez mayores.
El ultimo aspecto a analizar, es si éste podría ser fácilmente
sustituido por otras fuentes de energía. En este sentido, los
principales estudios desarrollados a nivel mundial respecto de este
tema, indican que las fuentes de energía renovable que podrían
utilizarse como sustitutos de los biocombustibles no son ni de fácil
desarrollo ni de fácil acceso. Por lo tanto, se evidencia que aun
hasta el año 2050, tanto el petróleo, -nafta y gasoil-, como los
biocombustibles que hoy se están imponiendo, -etanol o biodiesel-,
seguirán siendo esenciales para el transporte mundial.
- El Mercado
También en este análisis es fundamental comprender el mercado. En
relación al internacional resulta fundamental conocer el rol que
juegan las empresas petroleras en los países de destino, ya que
éstas son las responsables de la distribución de los combustibles.
Por otro lado, en este nuevo mercado hoy se observa una gran
participación de los gobiernos, negociando tratados entre los
distintos países, como en el caso de EEUU, el tratado de libre
comercio con Perú o las negociaciones que está llevando a cabo
Brasil para ingresar libre de aranceles a EEUU. Además, países como
Japón y China están comenzando a analizar inversiones en aquellos
países que podrían ser sus proveedores de biocombustibles en el
corto o mediano plazo.
Asimismo, resulta fundamental el conocer si será fácil la aparición
de nuevos competidores en otras zonas del mundo que hoy no son
consideradas como productoras y también evaluar si quienes
participan de este mercado serán entre si muy competitivos y duros
o, por el contrario, cooperativos para mantener un mercado
adecuadamente abastecido y confiable, que permita a todos los
actores obtener la máxima rentabilidad posible con los menores
costos.
- El Precio
El último aspecto a analizar es si los biocombustibles son más caros
que los combustibles fósiles a los que reemplaza. En este sentido,
observamos que por primera vez en la historia el precio del petróleo
aumenta a causa de un incremento en la demanda y no de conflictos
bélicos o alianzas comerciales.
Además, es importante tener en cuenta cuánto inciden los costos de
producción en la formación del precio. En estudios difundidos
recientemente, distintos países declaran sus costos de producción de
etanol: Brasil declara estar produciendo etanol a partir de caña de
azúcar a U$S 0.20/l, Australia, que también lo produce a partir de
caña de azúcar a U$S 0,27/l, EEUU, que lo produce con maíz, a U$S
0,29/l y, en este último caso, es interesante resaltar que sus
costos de producción vienen bajando en forma muy significativa desde
la década del '80. Según el trabajo que realizó el licenciado
Gustavo Vergagni para MAIZAR, "La Industria del Etanol a partir de
Maíz ¿Es factible su desarrollo en la Argentina?", en el año 2004,
el costo de producir un litro de etanol en nuestro país era de U$S
0,17/l.
Para efectuar este análisis, debe tenerse en cuenta que el mercado
mundial de etanol viene creciendo aceleradamente en los últimos años
y cada vez está más influenciado por los precios del petróleo.
Existen cuatro mercados en el mundo donde existen futuros y
disponibles para el etanol que son el Chicago Board of Trade, NYSE y
los mercados de San Pablo y Londres. En el caso de Brasil, el etanol
se comercia en el surtidor a U$S 1/l.
Conclusiones
De acuerdo a lo aquí expuesto, el desarrollo de una industria de
etanol producido a partir de maíz, se perfila como una alternativa
muy rentable, creadora de puestos de trabajo y desarrolladora de las
economías regionales.
Según muchos expertos la demanda de biocombustibles a nivel mundial
recién está comenzando. Brasil es, hoy en día, el único oferente
organizado que está exportando a gran escala y desarrollando una
estrategia, a nivel Nacional, para abastecer a los mercados
internacionales.
Los mercados agrícolas son altamente protegidos y subsidiados,
disminuyendo la competitividad de los países en desarrollo, sin
embargo, no sucede lo mismo con el mercado de la energía, por lo
tanto, la vinculación del mercado agrícola con el energético a
través de los biocombustibles forja un prometedor horizonte.
Es clave lograr que los objetivos públicos y privados coincidan y
que la nueva cadena de biocombustibles desarrolle los mecanismos de
coordinación necesarios para lograr niveles máximos de eficiencia y
desarrollo.
En síntesis, si la Argentina quiere participar de este
emprendimiento, debe desarrollar una estrategia público-privada, que
involucre desde el máximo nivel del sector público y privado, hasta
al actor más pequeño. MAIZAR viene trabajando desde su fundación en
este sentido, por lo que convocamos a todos los posibles actores de
esta realidad a acercarse y participar en la construcción de este
nuevo desafío.
Autor: MAIZAR Asociación Maíz Argentino
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