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El
mundo se encuentra en estos días frente a un proceso de cambio de su
matriz energética. La cuestión se centra en aumentar el uso de energías
renovables para así disminuir el impacto ambiental provocado por los
combustibles fósiles. Esta situación le presenta a la Argentina la
oportunidad de desarrollar una nueva cadena de valor y abastecer al
mundo con energía renovable.
Maizar, como entidad coordinadora de la cadena del maíz, ha asumido el
compromiso de sentar las bases para el desarrollo exitoso del etanol
producido a partir de maíz en la Argentina. “Cumplir con este objetivo
es contribuir al desarrollo nacional, mejorando el nivel de vida de la
población y creando oportunidades de educación y trabajo digno; además
de generar riqueza y rentabilidad en las empresas que existen hoy y las
que deban crearse”, explicaron desde Maizar luego de una conferencia que
realizaron en la sede de la entidad.
“Cualquier proyecto como este que arranca de cero puede realizarse por
dos caminos: a partir de acciones sin coordinación -lamentablemente,
esto es lo que pasa generalmente en la Argentina- o juntándose todos los
actores antes, ponerse metas con objetivos y plazos razonables”, explicó
el director ejecutivo de Maizar, Martín Fraguío.
“Esto es tan rentable que hay mucho capital de riesgo interesado en
participar del negocio, empresas que invierten en energías renovables en
todo el mundo”, indicó Fraguío. Ejemplo de esto es lo que ocurre en
Brasil y los Estados Unidos, dos países con gran desarrollo en este
aspecto.
Otro aspecto que vale destacar al momento de realizar las inversiones es
el de los bancos de desarrollo de los países más ricos. Por ejemplo, en
Brasil, el Banco de Desarrollo Japón invirtió para producir etanol. La
Argentina, en este aspecto, quedó complicada después del default.
La idea de Maizar es que cada cual debe atender el juego que debe y
puede. “El productor debe aportar como capital el maíz que va a procesar
la planta; las estructuras de los grandes países de desarrollo que
pueden ayudar al financiamiento; finalmente, “los inversores de riesgo
en lugar de venir en busca de una timba de una tasa de interés contra un
bono del Estado que les da el 15% anual, pueden aprovechar su plata en
una planta, que no se la pueden llevar en la primer corrida bancaria”.
Finalmente, en la Asociación de Maíz Argentino promueve la participación
de los productores en el desarrollo de los negocios y la adopción de
tecnología.
Claves para sentar las bases del crecimiento en la Argentina
Las principales metas de este “cable a tierra” en lo que respecta a la
producción de etanol en la Argentina son:
Aumentar el área sembrada con maíz y sorgo en 1,3 millón de hectáreas;
producción de 10 millones de toneladas adicionales de maíz y sorgo para
ser industrializadas en etanol; exportación de 4 millones de metros
cúbicos de etanol argentino; proveer a la industria de producción
animal: vacuna, avícola y porcina de 3,5 millones de toneladas de
alimento de alta calidad proteica y energética DDGS (granos secos de
destilería con solubles).
La estrategia para lograr el aumento de la producción sería alejarlo de
los puertos (campos más caros) y vincular el transporte con
alcoholductos (en la Argentina aún no hay pero sí en Brasil, donde se ha
calculado que en 1.500 kilómetros el abaratamiento es de 16 a 1
comparado con camión o tren).
Se pensó en desarrollar, por lo menos, tres núcleos de producción de
maíz y etanol en: NOA (200.000 ha, 1,3 Mt de maíz y 5 a 10 plantas de
etanol); Córdoba, San Luis, Santa Fe (700.000 ha, 6 Mt de maíz, 15-20
plantas de etanol), y Oeste de Buenos Aires y La Pampa (400.000 ha, 3 Mt
de maíz, 8-12 plantas de etanol).
Las entre 30 a 40 plantas costarían alrededor de u$s4.000 M y generarían
un empleo total de 5.000 puestos directos y 20.000 indirectos.
Publicado el 20/09/2006
Fuente: Infocampo
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