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CUIDADO CON LOS NUMEROS
ILUSORIOS DEL BIODIESEL DE SOJA
Lo sugiere Claudio Molina, Director Ejecutivo de la Asociación Argentina de
Biocombustibles e Hidrógeno - Hace falta un estudio de prefactibilidad para
decidir la instalación de una planta procesadora.
La prefactibilidad de un emprendimiento para producir biodiesel depende de
muchas variables, por lo que es difícil opinar acerca de la viabilidad de
determinado negocio, sin efectuar un estudio para tal fin. A priori, resulta
muy difícil lograr que un emprendimiento ubicado en la pampa húmeda pueda
desarrollar una planta viable para el autoconsumo a partir de la molienda de
soja con prensas. Con estos valores del gasoil, el biodiesel no resulta
competitivo.
Destacó también que no resulta justo considerar como negocio principal al
biodiesel cuando en la molienda de soja por prensa hay que procesar
alrededor de 10 toneladas de soja para obtener una tonelada de aceite, por
lo que queda alrededor de 8,5 toneladas de expeller, alimento de buen valor
nutritivo (mucho mayor que el pellet) pero que se enrancia rápidamente por
contener alto porcentaje de ácidos grasos libres, provenientes del aceite
residual que la prensa no logró extraer. En este caso, el negocio principal
es el expeller, por lejos.
Y además, desde el punto de vista de contabilidad de costos tradicional,
imputar el supuesto margen que dejaría el negocio del expeller para reducir
el costo de producción de biodiesel (creando la ilusión de economicidad del
mismo), no es correcto, trunca el principio de valuación contable que
permite considerar como menor costo al recupero de la venta de los
subproductos, no del producto principal, como en el caso que nos trata.
Hay que tener en cuenta también que una pequeña sobrevaluación en el precio
de venta estimado del expeller para esta operación reduce más que
proporcionalmente el costo residual computado para el aceite, generando la
referida ilusión acerca que el aceite obtenido por este proceso es muy
barato en comparación con el precio de venta habitual en el mercado. Y como
si fuera poco, ayuda a toda esta confusión el hecho que los derechos de
exportación para el expeller son del cinco por ciento, mientras que para el
pellet son 20 por ciento (facilitándose así la tarea de sobrevaluar el
precio del expeller con una enorme prima, por encima del precio del pellet).
He observado que en muchos casos también se computa un costo irreal (por lo
bajo) de crushing con prensas, como si se desconociera que la competitiva
industria aceitera argentina abandonó la tecnología de prensas en la década
del ‘70, dejándolo como un equipamiento secundario para el caso de molienda
de granos de alto contenido graso (girasol, colza) previo al ingreso de la
torta al extractor por solvente y no para proteinosas como la soja.
Lejos del puerto.
Como excepción, habría que analizar los planteos productivos en zonas muy
alejadas de los puertos, con fletes mayores a 25 dólares por tonelada y una
altísima participación del negocio ganadero de cercanía. Pero igualmente hay
que tener en cuenta que el expeller –como el pellet– forma parte de una
fórmula de alimento balanceado y por lo tanto, la cantidad de este último en
el caso de la soja supera las 40 toneladas por cada tonelada de aceite
obtenido (debido a que en dicha fórmula intervienen cereales, harinas
diversas o subproductos de origen cárnico).
Entonces, es muy difícil lograr que todo el expeller producido sea colocado
en la cercanía de la planta por lo que, en la mayoría de los casos, se
comienzan a derrumbar las hipótesis de competitividad de las prensas que se
asumieron inicialmente. Otra confusión frecuente se refiere a creer que un
producto, por tener alto valor nutritivo o ser bueno para la salud,
necesariamente tiene alto valor agregado. Esto no es así; un alto valor de
uso no es sinónimo de alto valor agregado.
El caso de la molienda de colza o girasol por prensas es distinto, ya que se
trata de oleaginosas con alto contenido graso y de más fácil extracción, que
generan un volumen de expeller significativamente menor en términos
comparativos con la soja. El gran problema en estos casos para la producción
de biodiesel radica en el alto precio del aceite de colza o girasol, en
términos de costo de oportunidad.
En mi opinión, para realizar un estudio de prefactibilidad sobre un
emprendimiento de biodiesel, se debe tener en cuenta: Tecnología para el
crushing; valuación del expeller; tecnología para la producción del
biodiesel;destino del glicerol; demanda esperada de biodiesel en función de
la capacidad instalada; posibilidades de originación real de materias primas
y su costo de oportunidad y precio del gasoil. Además, si se quiere
exportar, se requieren grandes plantas (más de 60 mil toneladas. anuales)
con tecnología de punta.
|| Fuente: Claudio Molina - Director Ejecutivo de la Asociación Argentina de
Biocombustibles e Hidrógeno
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